de los secretos que no dijimos?
Si al rozar tu sombra en mis noches
todavía despierta el sol del olvido.
te lloré sin que el alma muriera,
porque el orgullo, fiel centinela,
me enseñó a callar lo que quema.
Dirán que nunca fuiste mía,
que sólo soñé tus promesas,
y aunque mi voz lo niegue altiva,
la verdad se esconde en mi pena.
Vivo en un mundo tan imperfecto, tan mío,
donde amarte no cuesta perder,
donde fingir me salva del frío,
y callar… es volver a creer.

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