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La voz del fuego

El fuego no arde: conversa.   Sabe secretos de maderas antiguas,

A Yasmin en su cumpleaños.....

Yasmin Hoy el mundo gira un poco más despacio para mirarte bien, Yasmin, como quien contempla el amanecer sab…

Mi Aisha

Aisha camina despacio,   como si el tiempo la mirara en silencio,   y en cada paso deja un susurro   que acar…

Te voy a decir algo que no te va a gustar

Por: Ricardo  A bud Vivimos en una época donde la comunicación es inmediata, pero la atención se ha vuelto un…

Ciudad de espejos

La ciudad es una constelación de reflejos,   sus calles laten como venas eléctricas.

Jardín de las ausencias

En el jardín de las ausencias   florecen los nombres que el silencio plantó.

El río del tiempo

El río dialoga con las piedras viejas,   les confiesa sus miedos líquidos,   sus secretos de luna quebrada.

Poemario III, Lo que quedó de confiar

Dedicatoria A Carmen,    "A ti, que llegaste con el invierno en las manos y te marchaste dejando...... G…

Tu mirada

Tu mirada tiene el poder de devolverle sentido al aire.   Cuando me observas, todo se aquieta, y el caos encu…

Madre: 5 años de luz

Caminas con claridad consumada, con el estruendo de la bondad; cruzas los ríos y las montañas a la espera de …

Destino

Te amé antes de entender qué era el amor.   Te amé sin buscarte, en los destellos   de un sueño que aún no te…

Pensamientos

Cuando vienes, el mundo se ilumina sin pensarlo.   Cada gesto tuyo es una palabra que el alma entiende.   No …

Brújula

Hay días donde tu nombre despierta primero que el sol.   Desliza su sonido por mi pensamiento como un eco tib…

A veces

A veces, cuando callas,  siento que el mundo respira distinto.

Poemas cortos

Amor en una línea   Eres la razón por la que  el cielo aún se atreve a amanecer.

El Retorno

No fue tu sombra la que vencí cuando el alba rompió las cadenas fue el espejo cubierto de hiedra, el que apre…

Moscú desde mi alma.

Por: Ricardo Abud Hay ciudades que se visitan y hay ciudades que te habitan. Moscú me habita. No como un recu…

Aprender a soltar

La felicidad no grita,   no hace pactos ni reclamos,   es un gesto diminuto   cuando al fin nos aceptamos.

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