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Cicatriz

Tengo una cicatriz en la rodilla izquierda, recuerdo de cuando tenía siete años y pensé que podía volar en bi…

Adrean.....

Cuando tomaste mi mano por primera vez, comprendí que el amor no tiene doblez. Tus ojos abiertos, pequeños y …

Lavandería automática de madrugada

Son las dos de la mañana y aquí estamos, tú, yo, y tres personas más que tocaron fondo, viendo dar vueltas nu…

Poemario II, Ecos de la Piel y el Viento

Ecos de la Piel y el Viento A mi madre amada, mi huijo Adrean, mi nieto Darian y a mi sobrino Bebeto Dedicato…

Despedida al perro viejo

Quince años de lealtad caben en esta manta, en este cuerpo que ya no puede seguirme, en estos ojos nublados q…

Primera Vez

La primera vez que te vi no hubo fuegos artificiales, ni cámara lenta ni canción de fondo perfecto, solo pens…

Insomnio Urbano

Las tres de la madrugada y el techo sigue ahí, observándome con su indiferencia de siempre. Cuento grietas en…

Manos de mi Abuela

Eran mapas arrugados de una vida entera, ríos de venas azules bajo piel de papel, nudillos que crujían como r…

La pelota que cura un pueblo

Por: Ricardo Abud Venezuela no es solo un país. Es una herida abierta que late, que respira, que llora y que …

Instrucciones para Volar

Primero, convéncete de que el suelo te aburre, que caminar es cosa de gente sin imaginación. Agita los brazos…

Tu desnudez en mis manos

Puedes partir al viento como hoja desprendida, cruzar mares de olvido, borrar cada camino, pero el tiempo no …

La promesa de la distancia que me queda

No pido que olvides lo que fui, solo que me dejes ser quien soy ahora, alguien que aprendió a quererte bien e…

La misma mentira

Si un día, en cualquier parte, te ofrecen cielos enteros y soles de a mentiras, y mi nombre te llega como bri…

El forastero del dolor

Cuando alguien te pregunte por mi nombre, guárdalo como polvo entre los dedos, déjalo deshacerse sin que asom…

Café de las cinco

Cada tarde te espero con dos tazas humeantes, la tuya sin azúcar, la mía demasiado dulce. Han pasado tres año…

El reloj que camina descalzo

Nos entretenemos levantando cielos de papel, cosiendo máscaras para los días, pintando horizontes con colores…

La elegancia de la victoria

Mi mayor venganza es la alegría tranquila que florece cuando el pasado ya no dicta órdenes. No es un grito co…

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