Poemario VI, Voces del Horizonte
Voces del Horizonte Dedicatoria A mi en este dia de mi cumpleaños, a mi nieta Aisha, a mi nieto Juan Andre…
Voces del Horizonte Dedicatoria A mi en este dia de mi cumpleaños, a mi nieta Aisha, a mi nieto Juan Andre…
Querida vida, ya no peleo con tus días ni discuto con tus recuerdos. Te miro desde esta orilla cansado, …
Hoy detengo el curso del tiempo, me vuelvo hacia mi propio centro, a reconocer la lumbre indómita que siempre…
Por: Ricardo Abud Mañana se cumple un mes de aquella tragedia que marcó para siempre el corazón de Venezuela…
Hay silencios que no nacieron para doler y, sin embargo, aprendieron el idioma de las lágrimas. Desde aquel…
Hoy todo amanece más suave, más claro, porque tu nombre, Juan, ilumina la jornada. En tu cumpleaños el tiemp…
Ha llegado el dia mas esperado la ilusión se transforma en realidad la lucha entre dos mundos se cruzan no sa…
Ayer el mundo se volvió un lugar más frío y sombrío al recibir la noticia de tu partida. Fue un golpe seco al…
POEMA DE LA DESPEDIDA Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.…
No te rindas, aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, l…
He despertado con el peso de un cielo muerto sobre el pecho, como si cada amanecer fuera un animal cansado qu…
El cristal se empaña en el umbral del tiempo, donde un mapa de tierra que ya no piso se reconoce, intacto, en…
La soledad me tejió una capa hecha de pasos no dados, de ciudades que no conocí porque el cuerpo se neg…
En la penumbra veo tu alma deambular por pasillos que ya no existen, buscando ojos que decidiste perder en al…
Me debía el amanecer sin prisa, el café tomado en soledad dichosa, la conversación conmigo mismo donde no hay…
Hay despedidas que ocurren sin palabras, sin portazos, sin discusiones, sin lágrimas derramadas sobre la mesa…
Uno sabe. Uno siempre sabe, incluso cuando se cuenta historias para dormir tranquilo.
Por: Ricardo Abud Venezuela volvió a llorar con un dolor que no cabe en las palabras. La tierra estremeció m…