Amor sin respuesta


Me pediste perdón cuando ya era tarde,
cuando el silencio había hablado por ti,
cuando cada promesa se volvió ceniza
y solo quedó el eco de lo que pudo ser.

Tu indiferencia fue mi peor castigo,
no el acto cruel, sino la ausencia de pensarme,
como si mi corazón fuera invisible,
como si amar no mereciera atención.

Yo me pregunté mil veces
qué hice mal, qué faltó en mí,
hasta que entendí que el problema
nunca fue mi amor, sino el tuyo ausente.

No hay culpa que cargar
cuando el otro elige no ver,
no hay error que expiar
cuando el silencio fue su decisión.

Perdonarme a mí será el camino,
sanar la herida que tú dejaste,
no porque merezca sufrir,
sino porque merezco volver a brillar.

Y quizás en algún futuro distante,
esa cicatriz se vuelva aprendizaje,
pero hoy por hoy solo queda esto:
la certeza de que yo sí supe amar,
y eso, aunque duele, es mi victoria.

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Ricardo Abud (Chamosaurio)

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS.M.Sc.Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú.Estudios en, Union County College, NJ, USA. Miembro del Consejo Asesor y Representante en America Latina de la Revista Internacional Vigil Journal. Email: chamosaurio@gmail.com

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