Para mi hijo Andrés en su cumpleaños


Bajo la luz de este diecinueve de agosto,
se detiene el tiempo en la memoria,
donde guardo, hijo, tu paso y tu rostro,
escritos en versos de nuestra historia.

Aquel niño de manos pequeñas y suaves,
que en mis manos buscaba refugio y calor,
ya alzo su vuelo como vuelan las aves,
con la firmeza que dicta el honor.

He visto tus luchas, tus luces y sombras,
y en cada victoria mi orgullo florece,
es tu nombre el latido que el alma nombra,
la vida que en ti, con amor, se ennoblece.

Que la dicha te encuentre en cada jornada,
que la salud sea el norte de tu caminar,
que nunca falte una fe renovada,
ni motivos nuevos para celebrar.

Si el camino se torna difícil o incierto,
recuerda la fuerza que habita en tu ser,
levántate siempre, mantente despierto,
con la valentía de siempre aprender.

Hoy te abrazo, Andrés, con el alma encendida,
agradeciendo al cielo el don de tenerte,
por ser el regalo mayor de mi vida,
por la dicha inmensa de siempre quererte.

Feliz cumpleaños, hijo querido.

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Ricardo Abud (Chamosaurio)

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS.M.Sc.Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú.Estudios en, Union County College, NJ, USA. Miembro del Consejo Asesor y Representante en America Latina de la Revista Internacional Vigil Journal. Email: chamosaurio@gmail.com

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