de quien cree que todo puede salvarse.
Pero el amor no basta sin respeto,
ni la fe cuando el otro se ausenta.
tu piel, territorio en disputa,
y mi alma, peregrina sin templo.
El desencanto no llega de golpe;
se filtra, sigiloso,
como la lluvia entre grietas viejas.
Amor y desilusión —dos nombres
de la misma herida con distinto color.

