pero mis raíces guardan la llave del regreso.
En tu respiración vive un vacío con mi forma,
un hueco que me dibuja
aunque finjas no verlo.
que tus dedos aprendan otras texturas de piel.
Necesito que desconocidos te devoren completa,
así sabrás qué monstruo
duerme en tu memoria.
Cuando alguien logre habitarte sin fractura,
si una presencia llena lo que yo dejé vacío,
me convertiré en polvo de estrella olvidada,
seré viento que huye
con la agonía del día.
Quiero verte perdida en laberintos ajenos,
que la sed te arrastre a pozos que no conozco.
Espero que bocas extrañas te devoren entera,
para que en sus cenizas
encuentres mi fantasma.
Mas si descubres quien borre mis huellas,
si otro cuerpo extingue el incendio que dejé,
entonces seré sombra que nadie persigue,
humo que el ocaso arrastra
cuando la luz sangra su último aliento.
Me disuelvo en el crepúsculo sin testigos,
ceniza entre los dedos del atardecer
cuando el mundo olvide que hubo luz.

