donde el amor no se grita
y las lágrimas no piden permiso para caer.
a llamar fortaleza a la costumbre de resistir,
a decir “todo está bien”
cuando el pecho se parece a una casa vacía.
Si preguntas por ti,
diré que fuiste un viaje breve
que cambió el idioma de mis pasos,
y que no hubo naufragio,
solo una costa que no supe habitar.
