ni vestiré de lágrimas el viento.
Hay amores que no saben despedirse
sin arrancarle al alma su cimiento.
descubre otros jardines y otros cielos;
que cada amanecer te dé respuestas
y cada noche calme tus desvelos.
Yo permaneceré donde florecen
los recuerdos que nunca hacen ruido;
guardando en mi silencio la ternura
de cuanto el corazón ha compartido.
Porque el amor no nace de las cadenas,
ni de exigir la luz o la presencia;
el amor verdadero deja libres
hasta las más profundas pertenencias.
Y si una tarde, cuando el tiempo escriba
con tinta de experiencia sobre el alma,
descubres que ningún camino abriga
la paz que aquí encontrabas sin buscarla,
no hallarás una puerta hecha de orgullo,
ni reproches sembrados en el suelo;
solo un abrazo intacto por los años,
como quien nunca renegó del cielo.
No porque espere tu regreso eterno,
ni porque viva preso del pasado;
sino porque quien ama con verdad
jamás convierte el bien en un pecado.
Así partir será apenas un instante,
y volver, si el destino así lo quiere,
será encontrar que el corazón sincero
nunca dejó de ser lo que prefieres.

