Tus palabras eran dulces,
pero venían llenas de frío.
que dicen menos de lo que parecen,
y miradas que ocultan más de lo que muestran.
Te amé incluso cuando supe que fingías,
porque el corazón no entiende de trampas.
Hoy miro atrás con calma:
fue amor, sí, pero no sincero.

