capullo que en mis brazos floreció,
llegaste como un ángel desde el cielo
y el jardín de mi vida se encendió.
la misma en que mi abuela vio la luz;
hoy vuelve a florecer aquella alborada,
como un hilo de amor que une el ayer y el hoy.
Con Darian formarás un par de estrellas,
dos pétalos creciendo bajo el sol;
que la vida les regale cosas bellas
y nunca les marchite el corazón.
Pequeña flor, promesa de mañana,
dulce poema que el destino escribió,
que siempre te acaricie la esperanza
y te abrigue la ternura de mi amor.
Que la luna te acompañe en tus sueños,
que las rosas perfumen tu jardín,
que conquistes tus más grandes empeños
y halles mil caminos por seguir.
Que nunca te falte un abrazo sincero,
ni una mano que te ayude a caminar;
que recuerdes que el amor de tu abuelito
será un puerto donde puedas regresar.
Y cuando el tiempo alce su vuelo
y seas primavera en otro jardín,
recuerda que tu abuelito será cielo
que te ama desde el comienzo hasta el fin.
Y si algún día mis pasos se han dormido,
y mi voz ya no te puede acompañar,
busca en estos versos lo que siempre he sentido:
¡mi amor por ti ni el tiempo lo podrá borrar!
Porque llegaste, mi pequeña, en octubre,
con la magia de un recuerdo y una flor;
y aunque el tiempo todo lo transforme,
serás por siempre la niña de mi amor.
"Escribir es jugar con la luna,
atrapar su luz en medio de la oscuridad
y dejar constancia de nuestro
tránsito por el mundo."
Ricardo Abud...




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