ninguna luz brilló en la madrugada;
fue simplemente un lento compromiso
de ya no ser estancia deshabitada.
también sabe guardar la ceremonia,
que el tiempo no se vuelve inoportuno
cuando la propia mente es la armonía.
Fui durante años náufrago constante
buscando una ribera en cada abrazo,
haciendo del amor un mendicante
que medía su valor paso a paso.
Hoy habito la sombra y la ceniza,
las cicatrices que dejó la espera,
y descubro la paz que no precisa
que un transeúnte abra laanquera.
Tengo un café que humea en la penumbra,
páginas que conversan con la noche,
y una calma sutil que me deslumbra
sin pedir explicaciones ni reproche.
Si alguien llega después, que no me intente
rescatar de este mar que ya domino;
que venga a ser corriente entre la gente,
un caminante más en el camino.
Que no traiga las llaves del remanso
ni pretenda llenar lo que no falta;
aquí no hay soledad, hay un descanso,
una bandera que al revés no se alta.
Desalojé el temor del aposento,
cerré los tratos con la vieja ausencia;
hoy me basta escuchar cómo el viento
reconoce el valor de mi presencia.
Porque volver a mí no fue derrota,
ni fue apagar la fe, ni ser de piedra:
fue ver que en esta taza, gota a gota,
la vida entera a florecer se arriesga.
"Escribir es jugar con la luna,
atrapar su luz en medio de la oscuridad
y dejar constancia de nuestro
tránsito por el mundo."
Ricardo Abud...




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