Cuando entendí


Te tuve miedo en la distancia,
en el silencio de tus ojos,
en esa manera tuya
de estar sin realmente quedarte.

Me aferré a los recuerdos
como quien guarda entre las manos
las últimas brasas
de un fuego que ya no arde.

Pensé que perderte
sería quedarme vacío,
hasta que una noche descubrí
que el vacío ya estaba allí,
mucho antes de que te fueras.

Entonces dejé de preguntarme
cómo hacer para que volvieras
y comencé a preguntarme
por qué había tenido que rogarle
a mi corazón que soportara tanto.

No fue el adiós
lo que me hizo libre.

Fue comprender
que nadie debería sentirse perdido
mientras está al lado de alguien.

Y todavía recuerdo tu nombre,
claro que sí.

Pero ya no lo pronuncio
con miedo.

Lo pronuncio con esa calma extraña
que llega cuando uno comprende
que algunas historias
no terminan porque falte amor,
sino porque el amor
no puede vivir donde solamente uno
sigue intentando salvarlo.

Te ame.

Quizá todavía te siga amando
de alguna manera que el tiempo
sabrá transformar.

Pero aprendí algo más grande:

no quiero volver a ser
quien espera migajas de presencia
mientras entrega el corazón entero.

Porque el día que dejé de temer perderte,
descubrí que lo único que realmente
no podía permitirme perder
era a mí.

"Escribir es jugar con la luna, 
atrapar su luz en medio de la oscuridad 
y dejar constancia de nuestro 
tránsito por el mundo." 
Ricardo Abud...
Ricardo Abud (Chamosaurio)

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS.M.Sc.Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú.Estudios en, Union County College, NJ, USA. Miembro del Consejo Asesor y Representante en America Latina de la Revista Internacional Vigil Journal. Email: chamosaurio@gmail.com

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