las verduras son más honestas.
Auyamas con tierra todavía,
manzanas con manchas que son el precio
de haber crecido sin veneno.
La señora del tercer puesto
lleva el mismo delantal desde que tengo memoria.
Me conoce de cuando era niño.
Ahora me trata como a un niño adulto,
qué es exactamente lo que soy.
Me da una naranja para el camino.
Pruébela, que están muy buenas este año.
La pruebo ahí mismo.
Está muy buena este año.
Hay años en que las naranjas están muy buenas
y no sabemos por qué y no importa.
El mercado se desmonta a la una.
Todo ese mundo portátil
se vuelve a guardar en cajas y furgonetas.
La plaza queda con papeles, hojas verdes,
alguna moneda perdida.
Huele todavía a lo que fue durante tres horas.
Luego llega el viento y se lleva el olor.
Y la plaza vuelve a ser solo una plaza.
