ni pregunto por ti a la certidumbre.
La vida abrió su cauce, y en su rueda
giré buscando otra clase de costumbre.
a sonreír sin invocar tu nombre,
a ver pasar la luz de primavera
sobre las sombras que hoy pueblan al hombre.
Y sin embargo, en ese fondo quieto
donde la razón ya no reclama nada,
conservo intacto y ciego un viejo anhelo:
la calidez sutil de tu mirada.
No se si quiero que regreses, ni pretendo
alterar este rumbo que elegiste;
tan solo sé que sigo aquí, sintiendo
lo hondo que en la memoria nos amamos.
"Escribir es jugar con la luna,
atrapar su luz en medio de la oscuridad
y dejar constancia de nuestro
tránsito por el mundo."
Ricardo Abud...
