ni cámara lenta ni canción de fondo perfecto,
solo pensé que tenías una sonrisa chueca
y que pediste el mismo café raro que yo.
hablamos de cosas tontas, del clima, de nada,
pero había algo en tu forma de escuchar,
como si mis palabras importaran de verdad.
La primera vez que me tocaste la mano fue sin querer,
alcanzando la sal al mismo tiempo en esa cena,
y sentí electricidad de las baratas,
de las que vienen en chispazos, no en rayos.
La primera vez que me besaste fue bajo la lluvia,
pero no por romanticismo sino porque nos agarró,
y reímos con los labios juntos,
empapados y ridículos y completamente perfectos.
Ahora cada día contigo es una primera vez,
primer café juntos de este día exacto,
primer beso de esta hora específica,
porque el amor es decidir que todo sea siempre nuevo.
