como si fuera una calle que ya no existe,
un mapa borrado por la lluvia
donde alguna vez vivieron dos sombras
que creían que el tiempo era infinito.
diles que sigo viajando en silencio,
que aprendí a esconder las heridas
debajo del polvo de los caminos,
como quien guarda una fotografía
dentro de un libro que nunca vuelve a abrir.
No les cuentes que a veces la noche
todavía pronuncia tu risa en voz baja,
ni que el recuerdo llega descalzo
a sentarse en la orilla de mi memoria
como un vagabundo que conoce
demasiado bien la puerta de mi casa.
Diles mejor que fue un sueño breve,
una estación perdida entre dos inviernos,
que tu amor fue apenas una historia
que el viento se llevó sin despedirse.
Así nadie sabrá
que en algún rincón del mundo
aún guardo intacta la verdad
de lo que fuimos.
Porque hay amores que se cuentan
como si fueran mentira,
y mentiras que se dicen
para proteger un amor.
