y la risa le tiembla primero en los ojos,
como si el mundo fuera una sorpresa
que aún no decide si abrir del todo.
cuando la emoción le queda grande,
cuando la alegría no cabe en palabras
y se le escapa en pequeñas sacudidas del alma.
Hoy el tiempo hace una pausa
para mirarla crecer sin pedir permiso,
para aplaudir esa forma suya
de enfrentar la vida con risa antes que miedo.
Que nunca pierda ese temblor bonito,
esa risa que avisa que el corazón está vivo,
que los años le sumen razones para reír
y jamás le enseñen a esconder lo que siente.
Feliz cumpleaños, Alejandra,
que la vida te haga cosquillas siempre,
y que cuando dudes, cuando tiemble todo,
tu risa nerviosa vuelva a salvar el día.

