Despedida al perro viejo


Quince años de lealtad caben en esta manta,
en este cuerpo que ya no puede seguirme,
en estos ojos nublados que aún me buscan
con la fe inquebrantable de quien nunca dudó de mí.

Te conocí cachorro, destructor de zapatos,
ladrón de comida, guardián improvisado,
y me enseñaste que el amor no necesita palabras,
que basta con estar, con esperar junto a la puerta.

Corrimos juntos cuando mis piernas eran jóvenes,
cuando las tuyas no conocían el dolor,
perseguimos pelotas, pájaros imaginarios,
y tú siempre volvías, siempre confiabas en que yo estaría ahí.

Ahora es mi turno de no dejarte solo,
de acariciarte mientras el veterinario prepara la paz,
de decirte que fuiste el mejor, aunque no entiendas las palabras,
pero sientas en mi voz quebrada todo lo que significaste.

No hay dolor más limpio que este,
el de despedir a quien nunca te traicionó,
a quien te dio todo sin contratos ni condiciones,
a quien te amó incluso cuando tú no te amabas.

Gracias por los años, por las mañanas alegres,
por enseñarme que vivir es simple si amas en serio,
que perdonar es instantáneo cuando el corazón es puro,
y que la muerte duele más a quien se queda esperando.


Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket
Ricardo Abud (Chamosaurio)

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS. M.Sc.Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú. Estudios en, Union County College, NJ, USA. Email: chamosaurio@gmail.com

Publicar un comentario

Deje su comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente