llevándote pedazos de mi alma,
mientras yo contaba las heridas
que dejaste grabadas en mi calma.
flores que en mis manos florecían,
pero eras tormenta que se interna
en jardines donde mis sueños vivían.
Hoy quiero gritar, buscar venganza,
hacer que pagues cada traición,
pero hay una voz que me alcanza
y calma los latidos del rencor en mi corazón.
Las promesas rotas caen solas,
sin necesidad de ser empujados,
la vida cobra sus saldos
a quienes siembran corazones quebrados.
Tú que sonríes en tu nuevo nido,
construido sobre mis cenizas,
no sabes que has perdido
la única alma que te amaba sin prisas.
El tiempo es juez silencioso,
no necesita mis manos sucias,
él cobrará cada engañoso
beso que me diste con sus astucias.
Y yo aprenderé a ser libre,
sin cadenas de tu recuerdo amargo,
mientras tú descubres que se vive
vacío cuando el corazón es embargo.
Las mentiras tienen patas cortas,
el amor falso se desvanece,
y quien siembra traiciones, acorta
el camino donde la soledad crece.
Así que me alejo sin rencores,
confiando en la justicia del destino,
sabiendo que los mejores amores
llegan cuando uno encuentra su camino.
Las cosechas amargas caen solas,
yo me quedo con los que aún crecen,
limpio mis manos de tus desvelos
y dejo que mis heridas florezcan.

