comprendí que el amor no tiene doblez.
Tus ojos abiertos, pequeños y claros,
me enseñaron que hay tesoros sin paro.
eres mi tormenta y también mi calma.
En cada sonrisa que nace en tu rostro,
encuentro el sentido de todo lo nuestro.
Creciste deprisa, como crece el viento,
llevando en tus pasos mi mayor contento.
Y aunque el tiempo vuele sin pedir permiso,
en ti sigo viendo mi sueño más preciso.
Caminas de pie con pausa serena,
cada paso tuyo mi espíritu llena.
Eres mi aliento, mi razón de existir,
la fuerza que late y me ayuda a vivir.
Hoy que celebramos otro año de vida,
mi pecho se llena de amor sin medida.
Que cada velita que soples con fuerza
ilumine el camino que el mundo te ofrece.
Eres la canción que no necesita letra,
el abrazo largo que el frío penetra.
Eres lo más grande que he podido ser:
el padre orgulloso de verte crecer.
Feliz cumpleaños, Adrean, hijo mío.
Hoy y siempre, tuyo es todo mi brío.
Con todo el amor de tu padre 


