"amigos por siempre" escrito en marcador permanente
sobre tela que eventualmente se destiñe,
como nuestra certeza de que nada cambiará.
unos a universidades lejanas, otros al trabajo,
algunos a la confusión de no saber qué sigue,
todos convencidos de que esto es un hasta luego, no un adiós.
Lloramos y reímos en el mismo abrazo interminable,
conscientes vagamente de que estamos cerrando un capítulo,
pero aún no entendemos que algunos de estos rostros
se convertirán en recuerdos borrosos de "¿cómo se llamaba?"
Salimos por última vez por esas puertas,
miramos atrás como si fuéramos a volver mañana,
y llevamos en las mochilas vacías
el peso invisible de la infancia que dejamos atrás.

