con el estruendo de la bondad;
cruzas los ríos y las montañas
a la espera de oír tu dulce voz.
cómo serán tus días en ese lugar donde descansas,
reconfortada y bajo las luces
de todos aquellos que amamos.
No sé qué nos espera, solo entiendo
que extrañamos tu risa,
tu dulzura y la belleza de tus ojos.
Ruges en el firmamento
cargando la bella divinidad
de tu luz.
Madre, son cinco años que has dejado
de estar con nosotros;
el tiempo pareciera no transcurrir
cuando de ti se trata.
No sabemos de ti, mas tú de nosotros sí;
rayos de partitura musical
cruzan nuestros horizontes
en busca de tu palabra.
Cinco años en que perdimos el equilibrio
entre lo racional y lo emocional;
balanza utópica de gestos
iracundos, nobles de vida.
Seguimos adelante, dijiste siempre,
no porque duela menos,
sino porque llevarte caminando
es la forma más honesta de tenerte,
Aquí seguimos, como nos enseñaste:
juntos, de pie, y con tu nombre
en la boca como una oración.
Madre, te amamos, te extrañamos.

