A nuestro hermanó Rolando


No es un día cualquiera en el calendario,
es el eco de un adiós, un eterno santuario.
El aire se tiñe de un silencio profundo,
recordando el instante en que dejaste este mundo.

Primero de diciembre, fecha que me congela,
el sol ya no brilla como una centella.
La nieve en mi alma es fría y pesada,
sin la calidez de tu mano amada.

Rolando, hermano, tu risa aún se escucha
en la brisa que pasa, en la lluvia que empuja.
Tu ausencia es un hueco que no se llena,
un hilo de luz que se quiebra y se enajena.

Pero no es solo tristeza lo que siento hoy,
es la gratitud por el amor que doy.
Por cada consejo, por cada momento,
por la fuerza que dejaste en el firmamento.

Te fuiste en diciembre, mas tu recuerdo florece,
como un árbol en invierno que el frío no mece.
Y en este día triste, mi corazón te abraza,
hasta que volvamos a encontrarnos, sin tiempo que amenaza.

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Ricardo Abud (Chamosaurio)

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS. M.Sc.Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú. Estudios en, Union County College, NJ, USA. Email: chamosaurio@gmail.com

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