Un abrazo que se aprieta, como si el aire fuera a robarlo.
Las palabras se atoran en la garganta,
convertidas en un "cuídate" susurrado.
es un cuchillo que corta el hilo invisible.
Las manos se entrelazan por última vez,
mientras las miradas intentan memorizar cada detalle.
La puerta se cierra con un golpe seco y definitivo.
A través del vidrio, dos mundos se alejan:
uno se queda en la plataforma, quieto y vacío,
el otro se pierde en un horizonte de incertidumbre.
Y en el eco del tren que se desvanece,
queda flotando la pregunta no dicha:
¿Será este el último adiós o solo un hasta luego
escrito con puntos suspensivos y lágrimas?
