conducen el hilo a través de la trama.
Cada puntada es un latido, un susurro de paciencia
que une los bordes rotos del tiempo.
tejiendo con hilos de colores historias silenciadas.
No solo cose tela, sino sueños desgastados
y la esperanza de que lo que se rompe puede renacer.
Bajo la luz tenue de la lámpara,
su espalda encorvada es un arco de fortaleza.
El silbido del hilo al tensarse
es la única canción que canta su soledad.
Y en el último nudo, perfecto y firme,
queda atrapado no solo el algodón,
sino un fragmento de su alma resistente,
un mapa de todas las batallas que ha remendado.
