Lo ha hecho siempre,
pero yo tenía otros ojos donde esconderme.
respiro,
y el mundo se vuelve estrecho.
Las paredes no me apagan,
solo me devuelven a mí.
Hay un vacío que late,
no como herida,
sino como un animal que despierta.
Y entonces entiendo:
no me abandonaron.
Me dejaron con la única persona
que no sabía sostenerme.
