Eres la razón por la que
el cielo aún se atreve a amanecer.
Tu risa me toca como un amanecer tibio,
me desarma sin intención.
Eres un verso que no termina de escribirse,
y en cada palabra tuya me vuelvo a encontrar.
Casi silencio
Hay amores que hacen ruido al nacer,
el nuestro nació en silencio,
pero creció tan fuerte
que el universo aprendió a escucharlo.
Lo que el agua me dijo
Cuando el agua acaricia mis manos,
recuerdo tu piel.
Esa calma que vive en tus gestos,
esa ternura que no se pronuncia
pero se entiende sin decir.
El amor, descubrí, no necesita ruido:
solo presencia.
Donde late tu nombre
Te busqué en los recuerdos,
en las sombras de lo perdido,
en los rincones del tiempo dormido.
Y te hallé, sencilla, luminosa,
entre las cosas pequeñas,
como la música leve de la lluvia,
como un suspiro que se vuelve hogar.
Tu nombre vive donde late la vida,
y allí, amor, te amo siempre,
aunque el mundo calle.
