un oasis donde guardo mis silencios.
Tu voz es brisa que despeja las sombras,
y tu presencia, el faro que ilumina mi ruta.
Quiero morir a la sequía con tu cercanía.
y el mundo se aquieta en la cadencia de tu risa.
Tus gestos, discretos, escriben cartas sin tinta,
que mi alma lee una y otra vez con fervor.
Eres el puerto al que siempre quiero volver.
Prometerte es sencillo cuando la verdad es tangible,
porque cada gesto tuyo me enseña a ser mejor.
Que el tiempo no nos robe la ternura,
que el hambre de tu abrazo no se apague nunca.
Te guardo en el centro de mi pecho, siempre.
Si la vida nos regala su difícil mapa,
lo recorreremos con la certeza de estar juntos.
Porque donde tú habitas, nace el significado,
y la promesa de que el amor, a pesar de todo,
nos devuelve la luz cuando el día parece gris.
