para mirarte crecer otro año más,
como si la vida quisiera contemplar
la pequeña luz que trajiste a esta familia
desde el primer día que dijiste “aquí estoy”.
la más pequeña de la casa,
pero capaz de llenar cada rincón
con tu risa diminuta y poderosa,
con esa manera tuya de convertir
los días normales en recuerdos eternos.
Eres como esas canciones suaves
que nadie quiere que terminen,
como el último abrazo antes de dormir,
como la alegría sencilla
que aparece sin avisar
y hace que todo tenga sentido.
Que nunca te falten sueños enormes,
ni manos sinceras que te cuiden,
ni razones para reír hasta que duela el estómago.
Que la vida te mire siempre con ternura,
porque personas como tú
merecen caminos llenos de luz.
Hoy celebramos tu cumpleaños,
pero también celebramos tu existencia,
tu corazón noble,
tu mirada curiosa,
y el privilegio inmenso
de tenerte entre nosotros.
Feliz cumpleaños, Zharai.
La más pequeña de la familia…
y una de las más grandes bendiciones.

