Dedicado con mucho amor a mis pequeños
Corría el
verano de 1977 llegaba a Moscú con muchas esperanzas, muchas preguntas,
incertidumbre, nunca imagine lo que amaría a ese país, Moscú me robo el alma.
Frente de la residencia había un bosque denso de muchos abedules (El abedul es un árbol caducifolio de entre 10 y 30 metros de alto, muy esbelto, de copa alargada y ramas jóvenes generalmente colgantes. La corteza, de color blanco, atravesada por líneas o fisuras negras, es un aspecto que nos sirve para identificarlo de lejos. Las hojas tienen forma triangular, puntiagudas, con los márgenes aserrados. Y las flores se agrupan en amentos (inflorescencias) colgantes), en ocasiones visitaba ese bello bosque y paseaba por las caminerias, en esos paseos siempre meditaba como llegué yo aquí, como pude ser elegido para estudiar en esta bella ciudad de Moscú.
El bosque
tenía un bello lago, nunca me atreví a nadar en él, primero porque no sé nadar
y segundo me habían dichos que en ese lago se escondían monstruos marinos, que
vivían en esas aguas y que salían cuando ya no quedaba nadie paseando por el
bosque, nadie iba de noche.
Un día
caminado entre los abedules vi una huella, parecía la huella de un felino,
aunque yo no sé distinguir las huellas de los felinos, eso me pareció. De
pronto sentí que alguien me miraba, había un sol resplandeciente, en el cielo
no se dibujaba ninguna nube, los rayos del sol penetraban mi piel y el calor me
abrumaba, aunque también podría ser el miedo de que alguien me observaba, sin
saber que era.
Recuerdo mi
juventud de esos años que viví en Moscú, no salía de mi asombro de tanta
belleza que podían mirar mis ojos, lo organizado de ese maravilloso país. Las
clases eran todo el día y al final de la tarde, siempre íbamos a las canchas de
Tenis a jugar un poco sobre todo en verano que el día era muy pero muy largo,
oscurecía casi a las 9 y 30 de la noche.
Los fines
de semana (el domingo ya que el sábado también teníamos clase) salía a conocer
esa maravillosa ciudad que me toco la dicha de vivir en ella y que me recibió
con mucho amor. Había muchos bosques, todos tenían muchos
abedules, que daban sombra durante el día, sobre todo en verano, en otoño se le
caían todas sus hojas y en invierno parecía que los arboles cobraban vida, sus
hojas eran de nieve.
El verano
poco a poco se iba terminando y con su partida llegaba el otoño, las calles
tenían cobijas de hojas, que una maquina les quitaba para limpiar las calles de
esa hermosa cobija, ya el día no era tan largo, era menos largo y el solo se
ocultaba mas temprano. A mi bosque de abedules se les iba formando una enorme
cobija de hojas, que parecía que caminábamos sobre un colchón.
Un amigo al
cual le decíamos cachapa, era muy loquito, se iba a mi bosque e invitaba a los
señores que encontraba a pelear, siempre llegaba con el ojo morado, que
loquito. Uno de esos días me invito a tomar TE, y fui hasta su cuarto,
comenzamos a charlar y yo le decía que no fuera más al bosque a pelear y él me
decía que eso le gustaba mucho, que el debió ser en otra vida Boxeador, nos reímos bastante. Me conto también que quiera ir en la noche a ver si era
verdad lo de los monstruos marino, y me invito a ir, yo tenía mucho miedo de ir
en la noche, pero ir acompañado de un amigo que en otra vida fue boxeador, me
animo a quitarme un poquito el miedo.
Poco a poco
se iba el otoño y mi bosque tenia colores muy bonitos, como lo disfrutaba, me
hubiese gustado caminar con Aisha, José, Juan y Darían, pero como lo iba hacer
si ellos no habían nacido siquiera, ni habían nacido mis hijos Andrés, Adrián y
Ariana, creo se me esta ´pegando la locura de mi amigo que en otra vida fue
boxeadora, Cachapa.
Corría el mes de noviembre del año 1977, estaba terminado el otoño y con su fin, llegaba el invierno con su
amiga la nieve, para hacernos en ocasiones felices y en otras no tan felices,
que loquito yo también.
En
diciembre, en una fría mañana al salir para clases me encuentro con mi amigo
Cachapa, ya saben ustedes, el que en otra vida fue boxeador, y me dijo que
llego el día de ir en la noche a mi bosque, me estremecí de mucho miedo, ir de
noche a mi bosque, ¿saldrían de verdad los monstruos marinos? Esa noche lo
averiguaríamos.
Las noches
de invierno de Moscú son mágica y misteriosas, para muchos es triste, para
otros ver la nieve brillar es majestuoso, mucho frio, y oscurece muy temprano,
ya a las 4 de la tarde se oculta el sol, el día es muy corto en relación al
verano, demasiado corto, en invierno podemos escuchar los pasos de quienes
transitas por sus calles, en mi bosque se quedan fijas las huellas de los
caminantes, o de quienes corren o montan en trineos. Para mí no era nada fácil
salir en la noche a mi parque, aunque quería saber si era verdad que había monstruos
marinos en el lago.
Cachapa
llegó temprano eran las 8 de la noche cuando salimos al encuentro de esos monstruos
marinos, caminábamos con mucho sigilo, con algo de impaciencia, sabíamos que
cualquier cosa podía pasar, llegamos al lago, comenzamos a arrojar algunas piedras,
oíamos cuando caían al agua, fueron muchas piedras que lanzamos para tratar de
despertar a los monstruos, pero seguían durmiendo ya que ninguno salió del
lago.
Muy
decepcionados salimos del aérea del lago, de pronto empecé a sentir nuevamente
una mirada fija sobre mí, le hago el comentario a Cachapa y me dijo que él no
sintió nada, dirigimos la luz de una pequeña linterna que yo tenía hacia donde
sentía que me miraban, no vimos nada, aunque pudimos notar algunas huellas de
algo parecido a unas garras, no eran de bota de hombre o mujer, al salir de mi
bosque el mundo me volvió a mi nuevamente, era yo otra vez, sin miedo y
dispuesto a cualquier cosa menos a volver entrar a mi bosque en una gélida
noche de invierno moscovita.
Los días
trascurrían sin mucha novedad, una que otra tarde antes de que oscureciera iba
a caminar por mi bosque, no dejaba de pensar en lo hermoso que era, y con una
incertidumbre aun, ¿habrá o no monstruos marinos en el lago?
El encaje
férreo del ama de Moscú, su crepúsculo transparente y el brillo sin luna de sus noches misteriosas eran abrumadores, sobre todo cuando en mi cuarto podía escribir
o leer sin lámpara, mis reflexiones eran claras como la inmensidad de las
desiertas calles en una noche fría noche ambientada en una densa nieve multicolor.
Así era Moscú una ciudad denostada, con páginas de amor y admiración en la cual
celebres artistas rusos plasmaron en la poesía o en la música su sentir, Pushkin lleno a
Moscú de poemas y Tchaikovski de rica música, ellos a
través de un caudal semántico de significados muy complejos provenientes de su
arte plasmaron conceptualizaciones históricas en todo orden, dejando testimonio
del amor tan grande que profesaban por esa bella y hermosa ciudad.
A mediados
de invierno sentí el llamado de mi bosque, después de realizar mis deberes, me
fui corriendo y me adentre a las entrañas de mi amado lugar, al detenerme
siento una mirada y al volear veo a un tigre, o es creía ver, inmediatamente
subo a uno de mis abedules para protegerme y cuando empieza a moverse el felino, entiendo, no era un
tigre era un lince.
Cada paso
quedaba el Lince, aumentaba mi miedo, no sabía qué hacer, no tenía a quien
llamar, mi residencia estaba muy lejos, de pronto se detuvo el Lince y me dijo:
No temas,
me llamo Darían
-Yo me llamo Abuelito Ricardo, ¿me vas a comer? le pregunte
No, no pienso comerte, porque te dicen Abuelito, si eres muy joven
-Eso te lo responderé al final
El abedul
donde estaba encaramado se estremecía de un lado a otro, no sé si era mi miedo
que movía el Abedul, no sé si era el viento, menos aún sabía si era mi peso.
¿Qué haces
en el bosque? Me pregunto el Lince de nombre Darían
- Le explique que yo siempre había venido al bosque, desde que llegue a Moscú,
el Lince me miro y me replico:
¿de dónde
eres Abuelito Ricardo?
-soy de un país lejano, has escuchado el nombre de Venezuela, ah y vine a estudiar
¿No, no lo he escuchado, Cuánto tiempo llevas en Moscú?
-6 meses
Te he visto muchas veces, en una ocasión te vi con Cachapa el que en otra vida
era boxeador
-¿eras tú el que me miraba siempre?, le pregunte…¿Cómo sabes el nombre de mi amigo?
-Si siempre fui yo, te cuidaba de los monstruos marinos, conozco a Cachapa el en que fue en otra vida boxeador, pero el no me conoce a mi.
-Ah ok, ósea que si existen loa monstruos marinos
Si son inmensos y viven en el agua, pero hay otro tipo de monstruos que no son marinos
y viven aquí en el bosque, pero poco salen, sobre todo el oso
¿Hay un oso aquí en mi bosque?
Si, se llama José
-Pensé que era mentira de que habían monstruos, resulto ser verdad.
Y eso que aún no te topas con la sirena Aisha
-¿Hay sirenas también?
Claro, también hay un zorro, creo le llaman Juan
-¿Y porque nunca los he visto?
A ellos no les gusta la gente, por eso casi nadie sabe de ellos. Abuelito Ricardo ya
está oscureciendo tengo que irme y te recomiendo que también te vayas tú.
-Te veré otras vez?
Seguro que sí.
El Lince de
nombre Darían era un felino precioso con un corazón muy puro, de una nobleza
extraordinaria, una risa que cautivaba, un alma inocente y apasionada.
El Lince de
nombre Darían se perdió en el bosque en un abrir y cerrar de ojos, yo me quede
pensando en lo que había sucedido, si le contaba a alguien me dirían que estaba
loquito, quien había visto a un Lince hablar y que se llamara Darían. Tenía
que conocer a la sirena Aisha, al Oso José y al Zorro Juan, solo me preguntaba:
¿Serán tan amistosos como el Lince de nombre Darían?
El invierno
estaba llegando a su fin, y daba paso a una época de mucha frescura, la
primavera. La primavera es una de las cuatro estaciones que divide el año.
Durante esta época, los árboles comienzan a reverdecer, y las plantas a
florecer.
Hay muchos
que describen a la primavera como la época de la juventud, ya que es en
primavera cuando florecen las plantas, hay muchos pajaritos, brilla más el sol,
los días son más largos. Es una de las más hermosas estaciones que existe
debido al cambio natural que vemos, frente a las flores y árboles frutales. Una
renovación, luego del otoño y la caída de las hojas, las plantas cambian su
follaje y reverdecen. Por eso es conocida por sus alegres colores y aromas.
Otoño e
invierno ahora primavera eran las tres estaciones que había conocido en Moscú,
me faltaba verano, pero quería solo por ahora no pensar en el verano, viviría
mi primavera. Por ser los días más largos de sol tenía más tiempo para
permanecer en mi bosque.
Un día cualquiera de abril recorría mi bosque
de principio a fin, a mi regreso me senté a orillas del lago, me quité los
zapatos y puse a remojar mis pies en las aguas frías del lago, sentí mucho
alivio en los pies después de la larga caminata que había dado, de pronto, lo
inesperado, siento que me acariciaban los pies por debajo del agua, asustado
saco los pies, y sale por arte de magia del agua, una bella niña, a la cual le
digo:
-Niña que
haces metida en el lago, el agua está muy fría.
Ella me dijo:
vivo dentro del lago
-Es imposible el agua está muy fría, ella me responde…
Si, esta fría, pero vivo en ella.
¿Cómo te llamas? Le pregunto
Me llamo Aisha la sirena
Recordé al Lince de nombre Darían que me había dicho que en el lago estaba una sirena, no podía creerlo, era la primera vez que veía a una sirena, era hermosa, de pelo rizado amarillo y de risa muy peculiar, muy habladora, a veces no lograba entenderla cuando me hablaba y tenía que repetirme una y dos veces lo mismo para poder comprender lo que me quiera decir, pensé era una niña ya que solo le había visto hasta la cintura.
La Sirena
Aisha me pregunto como me
llamaba
-Le dije me
llaman Abuelito Ricardo
Ella sonríe, y porque te dicen Abuelito, si eres muy joven
--Eso te lo responderé
al final
La conversación duro poco tiempo, había mucha
gente que me miraba como que, si yo estaba hablando solo, de verdad no me di
cuenta de nada ni de la cantidad de gente que estaba en el lago de mi querido y
amado bosque. La sirena de nombre Aisha se alejó hundiéndose en las
profundidades del lago. ¿Habré imaginado ver una sirena?
¿Cómo habría llegado
La Sirena de nombre Aisha al lago? No tenía la más mínima idea.
Mis abedules se renovaban
muy hermosos cargados de muchas hojas y pronto de muchas flores, la cantidad de
visitantes era inmensa, familias enteras llegaban para disfrutar del hermoso recibimiento
que les daba mi Bello bosque de Abedules.
Con la llegada de
la primavera, las clases eran menos pesadas, pero se incrementaron las
evaluaciones, los exámenes, debíamos estudiar mucho, era la única forma de
salir bien en los exámenes. Y pasar al primer curso.
Así iba pasando
la primavera sin mucha novedad, las escapadas a mi bosque habían cesado, los
estudios eran muy demandantes, no teníamos días libres.
A mediados de
primavera, se acabaron los exámenes, éramos libres. Olvidaba un dato muy
importante, y es que, con la llegada de la primavera, no solo las plantas
retomaban su vida, muchos animalitos salían del periodo de hibernación.
Asimismo, las especies polinizadoras, como las abejas y colibríes, aumentan su
actividad como producto de la floración.
Con el termino de
los estudios, se abrían muchas posibilidades en vacaciones, poder ir a donde queríamos,
pasear por todo Moscú e incluso ir a otras regiones alejadas de nuestra ciudad.
Un hecho triste que recuerdo con el final
de los exámenes, es la despedida de Cachapa, el amigo que en otra vida fue
boxeador, se marchaba fuera de la ciudad a estudiar una especialidad muy
diferente a la nuestra.
Recuerdo que ese día
estaba muy triste y me encaminé sin querer hacia mi bosque, no sabía cómo había
llegado, me recosté de uno de mis Abedules y las lágrimas se me salían solas de
los ojos, la partida de Cachapa mi amigo que en otra vida fue boxeador, me había
abrumado bastante. Saco el pañuelo para limpiarme las lágrimas y al terminar
para sorpresa mía estaba parado enfrente de mi un Oso, así como lo leen, un oso.
Comencé a decirle
al Oso que por favor no me comiera, que yo me portaban bien, que me sentía
triste porque Cachapa, mi amigo que en otra vida fue boxeador, se había ido de Moscú,
El Oso me gruñía y sacaba sus dientes, yo me sentía desvalido y otra vez empecé
a llorar pidiéndole al Oso que no me comiera, de pronto se me acerco y me
pregunto:
¿Quién eres tú?
-Yos soy el Abuelito Ricardo
Tú no puedes ser abuelo de nada ni de nadie, eres muy joven, ¡Porque me
mientes?
-Es en serio Joven Oso, me llaman Abuelito Ricardo, no sé por qué. Si me va a
comer por lo menos dígame quien es usted joven Oso y como se llama.
Yo me llamo José
-Porque me quieres comer Oso José
Tengo hambre, pero no te pienso comer a ti
-Guaoooo muchas gracias Joven Oso José
No me des las gracias.
Todo pasaba como
me lo había dicho el Lince que tenía por nombre Darían, el me había hablado de
la sirena, del oso también.
¿Qué haces aquí
en el bosque?
-Ya te dije me sentía triste y sin querer llegue aquí
Sabes algo, estoy despertándome después de haber pasado un largo invierno en
una cueva que está cerca de este bosque, también yo llegue sin querer, estaba
buscando un amigo, que se me extravió en el invierno, es un Zorro que lleva por
nombre Juan, ¿lo has visto tú?
-No, no he visto
a ningún zorro. ¿Sera que puedo irme Joven Oso de nombre José?
No aun no te puedes ir, solo cuando te diga algunas cosas te podrás ir. ¿Dime de dónde eres?
-Soy de un país muy lejano, hay que volar en avión casi quince (15) horas y
pasar por varios países
¿Y porque estas tan lejos de tu casa?
-Vine a estudiar
Ok. Sabes no pienso retenerte más, puedes irte, pero con una condición, si ves
al Zorro que tienen por nombre Juan dile que lo estoy buscando.
-seguro que si Joven Oso de nombre José. Muchas gracias.
Me levanté de la
sombra que me daba mi Abedul y salí disparado, quería llegar lo más pronto
posible a la residencia.
El Oso que tenía
por nombre José era agradable, pero me intimidaba, se le notaba su nobleza al
estar preocupado por su amigo el zorro, seguro es bien travieso que se le
pierde a su amigo el Oso que por nombre tenia José, su risa era hermosa más bien
parecía que tenía los dientes como un roedor, algo así como un castor. Yo conocí
a un castor que tenía por nombre Víctor, pero eso es otra historia.
Pienso que después
que deje al Oso me encariñe mucho con él, de hecho, me regrese corriendo y le
dije que, si le podía dar un abrazo, y asintió con su cabeza, lo abrace y le di
un beso, el muy descarado se limpió mi beso cuando me fui. También me dijo que
pronto nos veríamos, él quería saber porque me llamaban el Abuelito Ricardo y
le dije eso lo sabrás al final.
Más calmado seguí
mi caminata para salir del bosque cuando escucho que me chiflaban, volteo mi
cabeza y no se imagina quien estaba detrás de mí, silbándome, pues si, era el
Zorro, que por nombre tenia Juan.
Oye tú, me dijo
el Zorro
-Yo le pregunte, ¿tú eres el Zorro que tienen por nombre Juan?
Como sabes mi nombre si yo no sé el tuyo
-Lo sé porque tu
amigo el Oso que por nombre se llama José te está buscando
Cuando viste al Oso
-No hace ni 10 minutos, está muy preocupado por ti
Es que le estoy jugando una broma al Oso jajajajajaja
-Y porque te ríes
Me da gracia, por cierto cómo te llamas tu
-Abuelito Ricardo
jajajajajaja porque te dicen Abuelito si eres demasiado joven
-Al final te lo digo, pero porque no vamos donde está el Oso que tiene por
nombre José
jajajajajaja déjalo que me busque otro ratico, quiero conocerte, eres de por aquí
-No, soy de muy lejos
¿Y porque vienes de muy lejos?
-Vine a estudiar
jajajajajaja tu si eres cómico, ¿y en tu pías no podías estudiar?
-Si podía pero quería conocer otras culturas, viajar, aprender otros idiomas
Ok, me voy, el Oso que tiene por nombre José viene muy cerca, acabo de sentir su
olor.
-No te vayas, él te está buscando
Déjalo que me busque otro rato
-Feliz tarde jajajajajaja Abuelito jajajajajaja
Antes de que
llegara el Oso que tenía por nombre José salí corriendo del bosque no quise encontrarme
por ahora nuevamente con el Joven Oso. Al llegar a mi residencia, fui derecho
mi cuarto y comencé a repasar mentalmente todo lo que me había sucedido, ya que
no tengo memoria de elefante, ahhhhh no les he dicho también conozco a un elefante
que tiene por nombre Kabir, pero esa es otra historia.
Había conocido a
cuatro seres maravillosos, un Lince, una Sirena, un Oso y un Zorro que tenían
por nombre Darían, Aisha, José y Juan respectivamente, animalitos encubiertos
en tres hermosos niños y una niña. Estaba feliz muy feliz, no quiera
despertarme, soñé que había viajado en el tiempo, y llegue a lo que fue mi
hogar por varios años, una ciudad mágica, mi segunda patria, Moscú. Ya amanecía
y el sueño se iba apareando con la nueva salida del sol, claro ahora entendía, todo, yo había conocido a mis nietos antes de que nacieran jajajajajaja, por eso sabía que debía
llamarme Abuelito Ricardo, Abuelo de Aisha, José, Juan y Darían.
LOS AMOS HASTA EL INFINITO Y MÁS ALLÁ
1 comentario:
Muy hermoso relato de amor filial y viajes en el tiempo.
Felicidades al abuelito, al oso, a la sirena, al zorro y a al lince. También a los abedules y al gran boxeador Cachapa.
Abrazos hermano,
Chino Rangel
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