cuando el mundo aún descansa,
la paz anida en el pecho
como un pájaro de alas mansas.
ni la prisa que nos ciega,
es el instante que se respira hondo
donde la felicidad se entrega.
Ser feliz es un susurro,
una brisa entre los pinos,
es caminar descalzo en la tierra
y abrazar todos los destinos.
La paz no grita, no reclama,
vive en la risa de un niño,
en el abrazo que perdona,
en el calor de un viejo cariño.
Qué hermoso es soltar las cargas,
dejar que el alma vuele ligera,
encontrar en lo sencillo
la dicha más verdadera.
No hay tesoro más brillante
que un corazón en armonía,
que sabe ver en cada paso
la magia de la vida.
Porque ser feliz es elegir,
entre el caos, la serenidad,
es sembrar amor en el presente
y cosechar eternidad.

