Tu desnudez en mis manos


Puedes partir al viento como hoja desprendida,
cruzar mares de olvido, borrar cada camino,
pero el tiempo no puede arrancar de esta vida
el sabor de tu piel que quedó en mi destino.

Aunque los años tejan su manto de distancia,
aunque el mundo conspire en hacernos ajenos,
mis manos guardan viva tu más íntima esencia,
el calor de tu cuerpo, tus secretos más plenos.

Vete si has de irte, amor, vuélvete torbellino,
hazte niebla en el alba, hazte mar sin orilla,
pero nunca podrás borrar de mi camino
la memoria sagrada de tu piel que me brilla.

Porque hay cosas que el tiempo no sabe llevarse,
ni la ausencia destruye, ni el adiós se las lleva,
y aunque intentes, amor mío, del todo alejarte,
mis palmas guardarán la huella que me eleva.

Tú te irás... pero siempre, en mis manos dormida,
quedará tu desnudez hecha luz, hecha calma,
ese sabor eterno que le dio a mi vida
la dulzura infinita de tocarte el alma.

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Ricardo Abud (Chamosaurio)

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS. M.Sc.Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú. Estudios en, Union County College, NJ, USA. Email: chamosaurio@gmail.com

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