Hay días donde tu nombre despierta primero que el sol.
Desliza su sonido por mi pensamiento como un eco tibio,
llenando de ti los lugares que el sueño dejó vacíos.
Me basta imaginarte cerca para que todo se acomode,
como si el mundo se contara a partir de tu risa.
Tú, tan simple y tan inmensa.
Eres mi certeza en un tiempo de dudas,
mi brújula cuando no entiendo nada,
mi hogar que no necesita paredes.