Mientes sinceramente, con la dulzura
de quien oculta la verdad entre palabras hermosas.
Tus ojos dicen todo lo que tus labios niegan,
un juego sutil entre el engaño y la ternura.
Cada promesa suena real, cada susurro
lleva el eco de una verdad que nunca existió.
Me aferro a tus mentiras como si fueran
certezas, ignorando el filo de su engaño.
En tu voz, la falsedad se disfraza de
esperanza, y aún así elijo creer en ella.
Porque a veces, el amor prefiere la ilusión
antes que enfrentar la realidad
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