Cuando me observas, todo se aquieta, y el caos encuentra forma.
Nada duele, nada sobra; solo existe la calma de sabernos.
como quien se recuesta en una nube suave.
El tiempo se detiene, respetuoso, ante tanta claridad.
Amarte es un acto de fe que no pide promesas,
solo el latido sincero de estar aquí, contigo,
sin que haga falta decir más.
Y entonces entiendo: el amor no depende del futuro,
sino del instante que elegimos vivirnos.
