Willie Colón, el sonido que vive en mí


Por: Ricardo Abud

Dedicado al Malo del Bronx

Hay músicos que uno escucha, y hay músicos que uno ¨siente¨. Willie Colón siempre fue de los segundos. 

Desde que tengo memoria, visulizo las fiestas en los apartemnetos de mi 23 de enero natal, escuchar y ver bailar salsa, fue uno de mis privilegios sin lugar a dudas. Recuerdo alla en el cine Junin donde por primera vez vi y escuhe a la Fania All Star en una pelicula ("Our Latin Thing" (Nuestra Cosa Latina), un documental de 1972 dirigido por Leon Gast que narra la explosión de la salsa en Nueva York) quede prendado y jure algun dia presenciar un concierto de ellos en vivo, esa oportunidad la tuve en el Madison Square Gardende NY.  

La primera vez que su trombón me golpeó el pecho en algún concierto a los cules tuve el honor y la dicha de asistir, entendí que no estaba frente a un simple intérprete, sino frente a un hombre que había logrado convertir el dolor de la calle en danza, la rabia del barrio en poesía, y el ruido del Bronx en algo tan universal que lnegaba hasta los rincones más profundos de América Latina como si siempre hubiera pertenecido ahí.

Recuerdo aquel 4 de julio en Nueva York como si el tiempo hubiera decidido congelarse por un momento. Willie estaba cantando en una plaza, y yo me acerqué empujado por esa emoción que no pide permiso ni espera razones. Cuando terminó, se acercó a quienes lo rodeábamos con una amabilidad que no es común en los grandes, esa amabilidad que no actúa ni calcula, sino que simplemente sale porque sí, porque así era él. 

Al saber que yo era venezolano, su calidez creció todavía más. Y yo, que vivía en Nueva Jersey en una época en que nadie emigraba de Venezuela, sentí por unos instantes que el mundo era un lugar mucho más pequeño y mucho más cálido de lo que a veces parece.

Willie Colón no nació en Puerto Rico ni en Cuba ni en ninguno de los países que forjaron la salsa. Nació en el Bronx, hijo de puertorriqueños, criado entre el cemento y la urgencia de sobrevivir en una ciudad que no siempre recibe bien a los que llegan. 

Y sin embargo, o quizás precisamente por eso, construyó un lenguaje musical que hablaba en nombre de todos los que alguna vez se sintieron de afuera. Su trombón era insolente y tierno al mismo tiempo. Sus letras, muchas escritas junto a Rubén Blades, tenían esa cualidad rara de las grandes obras: te decían algo que ya sabías pero que nunca habías podido nombrar.

Lo vi muchas veces sobre los escenarios de Manhattan y en Venezuela, en ese Poliedro de Caracas que era más que un recinto, era una catedral del goce colectivo. Allí, con miles de almas moviéndose al unísono, comprendí que la música de Willie no era solo entretenimiento. Era un acto político, una declaración de dignidad, una forma de decirle al mundo que los pobres, los migrantes, los olvidados, también tenían historia y también sabían bailar. La Fania All Stars no era una agrupación, era un movimiento, y Willie Colón era uno de sus corazones más fieros y más honestos.

Hoy Willie ya no está con nosotros, como tantos de aquella generación dorada que nos enseñó a mover los pies y a abrir el alma. Y me quedo con lo bailado, que nadie puede quitarme. Me quedo con esos momentos en que el cuerpo joven y el espíritu libre se encontraban en una pista de baile y todo lo demás, los problemas, las distancias, las pérdidas, desaparecía por un rato. 

Le he pedido a mi memoria que no borre esos instantes, que les abra un espacio especial, un hueco protegido donde vivir para siempre los mejores momentos de mi vida.

Y cuando hoy suena alguna de sus canciones, donde quiera que me encuentre, siento que algo en mí vuelve a encenderse. Me sirvo un buen trago, y si el cuerpo lo permite, dejo que los pies recuerden lo que la mente a veces olvida. Gracias, Willie. Por el sonido. Por la humanidad. Por aquel 4 de julio en una plaza de Nueva York donde me trataste como si fuéramos viejos amigos. Eso no se olvida. Eso tampoco muere.

Gracias mi dios por todo lo que me has dado. 
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Ricardo Abud (Chamosaurio)

Estudios de Pre, Post-Grado. URSS. M.Sc.Ing. Agrónomo, Universidad Patricio Lumumba, Moscú. Estudios en, Union County College, NJ, USA. Email: chamosaurio@gmail.com

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