desde ángulos diferentes
observaba la luz que penetraba
desde los agujeros del silencio.
ilustraban la cúspide
no había regreso,
solo un viaje de ida
Maltrecho ante el esfuerzo
soñaba entre líneas
el calor del ocaso
sin limitaciones reales,
El azul del firmamento
rozaba de bulla mi rostro
desmontando la palidez
de la ausencia eterna.
No hay sermón consciente
solo palabras necias
ante el atrevimiento
de las mentiras fraguadas.
El karma atormenta
sin pasiones ni anuncios
seguir subiendo la cuesta
aunque de ahí la caída será libre

