no hace pactos ni reclamos,
es un gesto diminuto
cuando al fin nos aceptamos.
La encontré cuando dejé
de buscarte en cada cosa,
cuando el mundo ya no era
una herida luminosa.
Tu recuerdo aún existe,
pero ya no me gobierna,
es apenas una historia
que el tiempo vuelve más tierna.
Y en la paz de lo sencillo,
sin promesas ni cadenas,
descubrí que amar también
es dejar ir lo que pesa.

