Hoy el mundo gira un poco más despacio
para mirarte bien, Yasmin,
como quien contempla el amanecer
sabiendo que no habrá dos iguales.
raíces que crecen hacia adentro
antes de florecer hacia afuera,
y así, hacia adentro, es donde viven las almas grandes.
Eres el tipo de luz que no encandila,
la que entra suave por la ventana
y hace que todo lo ordinario
parezca digno de ser amado.
Que este año sea un río que no tiene prisa,
pero que lleva en su corriente
todo lo que mereces:
calma, sorpresa, profundidad, orilla.
Y que Gerardo sea la mano
que encuentra la tuya en la oscuridad del cine,
el que conoce tu risa antes de que llegue,
el que guarda tus silencios como si fueran oro.
Feliz cumpleaños, Yasmin.
Que hoy amanezca con tu nombre
escrito en algún lugar del cielo
que solo tú sabes leer.
La mujer que es jardín
Hay mujeres que son ventana
y otras que son el paisaje completo.
Tú eres el jardín que nadie sembró,
que brotó solo, terco y perfecto.
Cada año que cumples es una raíz nueva
que desciende más hondo hacia lo invisible,
donde duermen los sueños que aún no se saben
y el amor que te espera, paciente e indecible.
Eres la flor que no pide permiso al invierno,
que empuja la tierra y atraviesa la duda,
que convierte el dolor en perfume eterno
y hace del viento su propia armadura.
Hoy la mañana te trae un regalo de luz
envuelto en el nombre que ya te pertenece:
Yasmin, que en árabe quiere decir jazmín,
lo que embriaga, lo que brilla, lo que nunca perece.
El peso sagrado de cargar alma
Hay quienes caminan livianos por el mundo
porque nunca han sentido lo que vale sentir.
Tú llevas el peso de un océano profundo
y aun así aprendiste a reír y a reír.
Ese peso no es carga, es raíz de poeta,
es el barro del que nacen los altares más bellos,
es saber que la vida no siempre es completa
y aun así tender la mano y encender destellos.
Cada lágrima tuya fue un río que fertilizó
la tierra donde hoy florecen quienes te aman,
cada herida que callaste se transformó
en la madera de la que están hechas tus llamas.
Feliz cumpleaños, alma que carga y que crea,
que sangra y construye, que cae y que vuela.
Que este año la vida sea más liviana y más bella,
que el amor de Gerardo sea tu ancla y tu estrella.
Gerardo y tú: la geometría del fuego
Hay amores que son suma y otros que son raíz cuadrada,
los que multiplican lo que uno solo no puede ser.
El tuyo es de esos que no se explican con nada,
solo se viven, solo se saben, solo se tienen que ver.
Gerardo es el nombre que el universo guardó
en un cajón secreto con tu nombre escrito,
lo que llega cuando ya uno casi no esperó,
lo que se queda callado y aun así grita.
Son dos fuegos que no se apagan mutuamente,
son dos manos que saben exactamente dónde ir,
son prueba de que el amor verdadero es valiente
y elige quedarse cada mañana al despertar y al dormir.
Que hoy cumpleaños sea también un altar
donde celebren todo lo que juntos han tejido.
Que el vino de este día sepa a volver a empezar
y que brille entre ustedes todo lo que han construido.
Lo que trae el año nuevo de ti misma
Un cumpleaños no es la vuelta del sol
sino tú dando vuelta alrededor de ti misma,
mirando desde arriba el antiguo dolor
y viendo que era luz disfrazada de ceniza.
Mira todo lo que eres esta mañana:
la mujer que atravesó lo que nadie sabe,
que convirtió cada tormenta en ventana
y encontró que incluso el caos tiene su clave.
No eres la misma de hace un año exacto,
eres más fiel a lo que siempre supiste que eras,
más cercana al latido más hondo y exacto,
más tuya, más entera, más libre de cadenas.
Que este año que nace hoy en tu pecho
sea el más dulce de todos los que han sido,
que encuentres en cada amanecer un techo
y en Gerardo, siempre, tu lugar más querido.
Feliz cumpleaños, Yasmin.
Que la vida te trate con la misma delicadeza con la que tú tratas al mundo

