ostentar la elocuencia de un sabio ante el altar,
pero si el alma guarda amarga guerra,
tu voz es solo un hueco resonar.
si en tu paz se ha hecho ya el silencio,
si el rencor es la sombra que ejecuta
el eco del metal, sin alma y sin aprecio.
No es el amor flaqueza ni es olvido,
es la fuerza que al fin te abre la puerta,
es el puente del dolor ya redimido
que deja la esperanza al fin despierta.
Suelta ya el peso que tu pecho encierra,
no por otro, por ti que el alma sane;
que la vida plena no es la que se aferra,
sino la que al amor, por fin, se abre y lo trae.
Deja el ruido, la estridencia y la herida,
deja el eco de lo que ya no es presente;
que el amor sea la música elegida,
y tu paz, la melodía de tu frente.

